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LA FINCA

A la hora de elegir la finca en la que ubicaremos nuestra plantación, deberemos tener en cuenta algunos factores como son:

  • Ubicación. Como hemos señalado, en general, la provincia de Soria es idónea para el cultivo de la trufa.
  • Las trufas se suelen producir entre los 800 y los 1.300 metros sobre el nivel del mar.
  • Deben elegirse terrenos con una suave pendiente. Así evitaremos la erosión de los terrenos muy inclinados y los encharcamientos de las zonas llanas que, en último extremo, se podrían corregir con tubos de drenaje.
  • Orientación. Se requiere que sean fincas soleadas, por lo que se recomienda que estén orientadas al sur.
  • Cuanto más regular sea la finca más económicas resultarán inversiones como el riego o el cerramiento de la parcela.

Finca trufera 3

EL SUELO

La trufa negra se desarrolla sobre suelos calizos. No sirven suelos silíceos, yesosos, turbosos o salinos. A partir de aquí debemos valorar:

  • La trufa prefiere suelos aireados, por lo que los suelos franco arenosos y francos son óptimos, si bien también se puede desarrollar en texturas franco limosas o franco arenosas. Es excepcional la presencia de trufas en suelos pesados o muy arenosos.
  • El suelo debe ser ligeramente alcalino, con un pH que oscile ente 7,5 y 8,5. Se han encontrado trufas en suelos con valores superiores pero nunca sobre suelos ácidos.
  • Sin llegar a ser un factor determinante, sí que es frecuente y abundante en los suelos donde medran las trufas. Contribuye al drenaje y la aireación del suelo.
  • Caliza activa: necesaria.
  • Materia orgánica. Conviene que la cantidad de materia orgánica sea baja. Lo más habitual en las truferas es que la presencia de materia orgánica esté entre el tres y el cuatro por ciento.
  • Relación Carbono/Nitrógeno. La relación C/N refleja el grado de mineralización del suelo. El valor recomendado para el cultivo de la trufa es el próximo a 10.

Zanja tubos en suelo trufero

EL AGUA

El agua es un factor fundamental para el cultivo de la trufa. Como hemos señalado, las trufas necesitan precipitaciones medias de entre 500 y 800 mm anuales, con determinadas condiciones en las diferentes épocas del año y a lo largo del desarrollo de la planta. Como las precipitaciones no se pueden garantizar, el productor debe establecer un sistema de riego.

En principio, para el desarrollo de la plantación trufera debemos disponer de agua para poder efectuar riegos de hasta 350.00 litros/ha. cada 15 o 20 días.

En caso de tratarse de una finca de regadío deben preverse, a la hora de valorar la inversión inicial, las conexiones a la toma y la instalación del sistema de riego.

Si se trata de una finca de secano, en el momento de planificar la inversión deberemos tener en cuenta qué necesitamos (pozo, aforado, bomba, dotación energética, depósito y sistema de riego).

Las necesidades de riego variarán en función de la edad de la planta. De inicio y hasta los dos años se estima necesario un riego de supervivencia. Entre los tres y los seis o siete años se recomienda un periodo de sequía. A partir de ese momento serán necesarios riegos profesionales para que la trufa engorde.

En cuanto al sistema de riego a elegir, existen diferentes alternativas (microaspersión, aspersión, cañón,…).

Agua aforo

LA PLANTA HUÉSPED

La trufa negra se puede desarrollar en asociación con gran variedad de árboles. Sin embargo, son cuatro las especies más habituales: encina (Quercus ilex), quejigo (Quercus faginea), coscoja (Quercus coccifera), y avellano (Corylus avellana). Recomendamos al truficultor soriano que elija entre una de las dos primeras.

Al margen de la especie es muy importante que la planta seleccionada esté certificada por organismos independientes. Nuestra entidad defiende la utilización del protocolo de control Fischer Colinas por entender que permite seleccionar planta excelente, estableciendo unos sistemas de control de la planta que analizan su morfología, el grado de micorrización y su estado sanitario.

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