• La revolución de los conmovidos

    Se escapó el octubre azul entre los dedos, como la arena de un reloj: rápido, sin pausas, cargado de emociones, de las que debes de abstraerte de vez en cuando.
    Quitar toda la hojarasca que trae consigo el otoño, lleno de matices y melancolía, que distrae de lo innecesario, lo ficticio y lo individual. ¿Qué nos queda si le quitamos al mundo todo esto? ¿Qué está ocurriendo en nuestra casa común?
    El tiempo, que pertenece vorazmente a Cronos, aún siendo el mismo en un municipio de 165 habitantes o en una ciudad que, con su área metropolitana, tiene una población de 6.543.031, se asimila de diferentes maneras; y en ambas poblaciones se está invirtiendo en trabajo que está propiciando un cambio deseable que mejore la calidad de vida de los que en ellas habitan.
    En ambas, aún teniendo diferentes escalas, se está tomando conciencia y adquiriendo sensibilidad a lo que les rodea; transformando el espacio democrático, la cultura, los espacios verdes, etc. En las dos hay un eje común y es la vuelta al contacto con la Naturaleza.

    Hojas otoño v larga 2
    Esta transformación, que se proyecta desde lo individual a lo colectivo, no va ya sólo desde la curiosidad personal, que nos permite adquirir información, sino en tomar conciencia y emoción en las cuestiones que ya vamos conociendo e, incluso, dando el paso consciente de atrevernos a sentir las emociones de lo que está ocurriendo y despertar con ellas a través de los sentimientos que no podemos esconder debajo de nuestras alfombras íntimas.
    Algunas emociones no serán agradables, otras sí, pero hay que hacerles frente y dejarnos atravesar por la alteración, la impresión, la turbación, el temor o, sobre todo, por la conmoción.
    El dejar que nos atraviesen estas emociones hará que estemos conectados a la vez con: nuestras vivencias del pasado, a nuestro presente dispuesto y a nuestro futuro que se cargará de esperanza,  incluso dentro del mundo hostil en el que vivimos, y que nos hace estar náufragos, a la deriva, en el mar que a veces se muestra inhóspito y cruel. El asombro compartido ante cualquier criatura nos hará implicarnos con generosidad y ternura para proteger este mundo, que es uno, y en el que tenemos responsabilidades que hay que afrontar siempre con esperanza, aprendiendo de todo lo que se ama.
    Como dice María José Parejo, directora del programa radiofónico “El Bosque Habitado” de RNE3: es el momento de todos lo que ya están y se preparan para estar conmovidos y conmovidas porque, con su mirada de enamorados y enamoradas, transformarán el mundo en un lugar más justo, de paz, de amor; y hermoso para todas las criaturas: ¡Ubuntu!.

    Escrito por Mar Verdejo en La Voz de Almería